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miércoles, 22 de febrero de 2012

Complejo colonizador

¿INDIOS O ESPAÑOLES?

Hay una vivencia que experimenté de manera continúa los dos primeros meses que viví en Perú de la que nunca he hablado. Lo haré ahora, pero ya aviso de que el tema es tan vasto por su inmensidad temporal y su repercusión histórica, que esta reflexión deberá ser necesariamente superficial. Sólo  leyendo el título de  este post, ya habréis adivinado que ni siquiera intentaré ser imparcial en él.  Vaya por delante, que siento si hiero ciertas sensibilidades.

Porque los dos primeros meses en Perú ser española adquirió para mí  un sentido que nunca antes había tenido.De pronto me encontraba a miles de kilómetros de España, pero para mi alegría todo lo que veía, tenía mucho más que ver con mi cultura que ninguno de los lugares europeos en los que había vivido anteriormente. Yo ya había estado allí. 
Pasados los primeros días, la misma pregunta asomaba a mi cabeza: ¿quienes son estas personas? españoles no son, pero hablan mi idioma y profesan la religión dentro de la cual crecí, e indios tampoco son por el mismo motivo. Creo que fue ahí dónde empecé a darme a cuenta de la gravedad que implicaba esa falta de respuesta. Las siguientes semanas no sin poca ingenuidad por mi parte, me dediqué apreguntar a amigos y compañeros peruanos si sentían más españoles o inkas. La mayoría me dijo: "mestizo", algunos "definitivamente Inka" y ninguno "español" pero todas estas respuesta me las decían en ... castellano. No lograba entender cual era la  identidad de la gente que tenía delante, preguntaba explícitamente sobre estos temas, pero las respuestas siempre eran confusas. Fue ahí cuando empecé a sentir (lo de pensar ha venido mucho después)lo que habían supuesto 300 años de colonización española. Sentía algo asi como: "¿qué?"  "¿yo?" "¿mi pais?" "¿mis antepasados?" "¿mi lengua?" "no..." y entonces la pregunta ahora era "¿quien soy yo?

Cuando conocía a algún peruano y a mi respuesta de "soy española" me contestaban "ah! la madre patria! nunca supe si lo decían con ironía o con amor. Y para mí misma pensaba: "¿la madre patria?  sí, la misma que os jodió hace 500 años" Sentía también unas ganas terribles  de aclarar que yo no era descendiente de la familia de Pizarro, ni de la de Hernán Cortés y que todo ese asunto de la colonización me daba asco.  Pero en realidad nunca hizo falta que dijera esto, porque a pocas personas conocí que albergaran verdadero resentimiento por unos hechos pasados que nada tenían que ver con los problemas del presente. Además, con el tiempo y para "gran alivio" mio, descubrí que  el odio peruano se concentraba sobre todo en la Guerra con Chile, hasta el punto de que llegué a conocer a gente que me afirmó que los   5 años  de conflicto chilenos fueron más crueles que los 300 de desvarío colonizador.

Y sin embargo, los primeros meses en latinoamérica, ¡cuánto deseé no ser española! y qué avergonzada me sentía de la escasa información que en mis años escolares me habían dado sobre el tema. Resumiré este punto, no daré  rodeos: en España hoy por hoy a nadie le interesa lo que pasó hace 500 años en latinoamérica ni sus consecuencias. Pero que nadie se ofenda, porque por no importarnos, no nos importa ni lo que ocurrió hace 60 años en nuestro propio país. De la colonización,  los españoles no opinamos ni que fue buena ni mala, más allá de un simple acontecimiento histórico que por obligación hay que estudiar. Y si no nos importan los muertos que yacen bajo nuestros pies tras 40 años de dictadura, como para inquietarnos por el reguero de sangre que dejaron nuestros antepasados en el nuevo continente hace medio siglo...
Los Inkas, Mayas y Aztecas son hoy en día para nosotros algo enigmático y exótico que aprendemos a través de fascículos de kioskos y series de dibujos animados. Un reclamo turístico asociado al placer de playas paradisíacas, buenas comidas y lujosos hoteles, rara vez pensamos en ellas como: "aquellas civilizaciones a las que exterminamos".

Pero aquí sólo me apetece hablar de un noventa por ciento de lo que fue la Conquista y colonización de las Americas, a saber: Esclavos africanos muriendo a cientos en las bodegas de los barcos que los llevaban a trabajar al nuevo mundo,suicidios de indios que preferían ver morir a sus hijos en sus propias manos que torturados por el patrón, un sesenta por ciento de nativos menos en las tres primeras décadas, caudillos gobernando a su antojo, extirpación de idolatrías, evangelización, imposición de una lengua, desaparición de otras, hogueras, riquezas desmedidas y desmedidos castigos. Cualquier tonto del pueblo mas perdido de España podía obtener su pedazo de tierra con todos sus indios dentro...

Pero con el tiempo mi complejo colonizador, dió paso a otra mirada que se producía a la par  que descubría Perú. De una forma intuitiva empecé a entender algunas cosas con las que antes me había indignado. Ese culpa dio paso a una sed aventurera imaginaria que podía empezar en cualquiera de los lugares a los que yo llegaba por primera vez. Leí las palabras pronunciadas por los descubridores y colonizadores del Nuevo Mundo a su llegada y para mi horror y contradicción las entendía perfectamente, porque viendo los paisajes peruanos, ¿quien puede llegar por primera vez a un lugar así y no desear que sea suyo ?

Pizarro y sus continuadores fueron malos, malvados,inmorales o simplemente hombres de la época. Parece ser que a América llegó lo peor de Europa, los que nada tenían que perder, muchas personas incultas, bárbaros de baja estofa. Cómo si no, puede entenderse que hubiera tanta gente considerando a millones de personas como animales menos dignos de buen trato que el perro más sarnoso de la calle. Pero no seamos ingenuos tampoco queriendo pretender que lo gobiernos de los Inkas, Mayas y Aztecas fueron mejores en sus procedimientos de sometimiento al pueblo. Me hace gracia esa visión romática que algunos peruanos a los que escuché tenían del Tahuantinsuyo, como si esas civilizaciones hubieran sido menos salvajes en sus ritos, costumbres y métodos de castigo que los españoles.

A veces odié a Pizarro, es verdad pero a veces "lo amé", aunque nunca se lo he dicho a nadie. Pasé de detestar la idea de que fueron los españoles a sentir consuelo por ello.Sobre todo cuando estaba en el hospital explicándole al médico peruano que me atendía, lo que me pasaba. Al salir de la consulta recuerdo que pensé: "gracias" Pizarro   por venir e imponer la lengua en la que este médico me acaba de entender. Cuando discutía con amigos, cuando alguien me preguntaba que qué tal estaba, inmersa en ese familiar ritmo de vida latinoaméricano, me decía: "si no hubieran sido los españoles, que sería ahora de mí en este lejano continente..." y una punzada de remordimiento se apoderaba de mí.


“(…)Y porque toda la gente que huir podía se encerraban en los montes y subía a la sierra  huyendo de hombres tan inhumanos, tan sin piedad, y tan feroces bestias(…)enseñaron y amaestraron lebreles, perros bravísimos que en viendo un indio, lo hacían pedazos en un credo, y mejor lo arremetían a él y lo comían como si fuera un puerco”                                                                       
                                             Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Bartolomé de las Casas.

Plaza de Armas de Lamas (Región de San Martín)

Este blog cuenta una historia, mi vida en Perú y lo que pasó después, puedes leerla desde el INICIO.

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Yo ahora vivo en Senegal y lo cuento en este otro blog al que también te puedes asomar:

sábado, 12 de noviembre de 2011

¿Está Dios en Perú?

Cristo de los Milagros, Lima

Dios mio que debes estar en el cielo, por que en la tierra es evidente que no, de verdad te digo que si me quedo un mes más en Perú me vuelvo católica y empiezo a creer en tí. Las imágenes de virgenes y cristos las hay allá a dónde mire, tal es la repetición de la religión a la que representas en este país...Están dentro y fuera de las casas, están en murales en las calles, están en las combis, autobuses, bodegas, te he visto hasta en lavanderias y restaurantes chifa, y colgado  en el cuello de los niños.

Recuerdo que un día monté en una couster atraida por su música que desde afuera parecia muy animada, y cual fue mi sorpresa al sentarme y darme cuenta de que el conductor había puesto una  emisora que sólo hablaba de creer en tí y en tu obra...el viaje duró cuarenta y cinco minutos, imagina, toda la calle Arequipa, canción tras canción... yo me quise bajar, pero no pude, no puede porque en este país es imposible escapar de tu halo.

Y yo que pensaba que toda esa gente que se santiguaba en las combis, era porque tenían miedo de que ésta chocara, desde luego montar en una de ellas bien vale un Padre Nuestro, por si acaso... Pero no, todas esas personas santiguándose lo hacen cuando pasan delante de tus templos. Asi que un día, me senté en las escaleras de una iglesia y simplemente observé. La mayoría hizo el gesto, rápido casi sin mirar,automático, como quien aprieta el timbre de la casa en la que está por entrar. Y esa imágen se repite, ¡se repite en mi cabeza! ¿cuanto tiempo más debería quedarme aquí para que mi brazo ejecutara ese sencillo pero significativo movimiento?

Dios mio que debes estar en el cielo porque en Perú no te veo, ¿Puesde ver tú  como eres la última y única esperanza de millones de personas en este país? ¿porqué no devuelves a la tierra el lugar que le pertence? que mal lo hicimos los españoles cuando te trajimos y que herencia tan difícil de desheredar. Robar el oro que se nos dió la gana e invadir territorios, fue un chiste al lado de la imposición de tu presencia. Pero la gente vive como si hubieras estado en ellos desde mucho tiempo atrás, como si siempre hubieras existido...

¿En realidad, cual es la diferencia de creer en ti o creer en los Apus de las montañas? los españoles acabamos lenta pero  profundamente con la veneración a la tierra y a sus elementos, para dejar paso al culto de estampas llenas de sangre y lágrimas, a quienes pedimos milagros imposibles de cumplir. Tú estás presente, es verdad, pero lo otro, lo de antes, ya sabes, el sol, las montañas y el agua, tampoco se ha olvidado. De hecho, es extraño verte mezclado con algo tan puro como lo fueron las creencias religiosas de la cosmovisión andina y sin embargo, es  demasiado tarde para separaros ya...

Eres el consuelo espíritual de este país y está bien, pues es evidente que tu figura ayuda a miles de personas. Y después de todo, aquello que queremos que exista, ¿no existe ya de alguna manera con sólo pensarlo? Cierto es que los beneficios de creer en tí nunca fueron para mí evidentes, perdona que  cuestione tu existencia pero ¿acaso no sigue habiendo una  pobreza terrible en Perú y un sinfín de desgracias más, las cuales veo con mis propios ojos cada día?  Eres una idea extraña y llena de contradicciones que nunca he acabado de entender. Yo sigo pensando que seríamos más libres sin tu asxfisiante presencia, pero no es tan fácil. Contigo tenemos miedo, sin tí también. No eres la solución. Yo querría volver a creer en el alma del río, en el de las montañas, en la tierra y el sol. No más sangre, clavos, y lágrimas. La vida no es eso. La única solución a nosotros somos... nosotros.

Dios mio que debes estar en todos lados, porque dentro de mí no estás, que feo se ha vuelto el mundo que dicen que creastes...





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jueves, 6 de octubre de 2011

¿Aman los peruanos a Mario Vargas Llosa?

 Les dí voz a los peruanos para que me contaran que opinan de Vargas Llosa...


Nunca pensé en venir a Perú, pero una de las primeras ideas que me vino a la cabeza cuando supe que pasaría aquí cinco meses fue: ¡vaya, voy a vivir en el país de Mario Vargas Llosa! y desde ese momento empecé a amar Perú.

Porque lo cierto es que antes de venir aquí, el Perú para mí significaba básicamente tres cosas: Amazonas, Machu Picchu y Mario Vargas Llosa. No quiero presumir de ignorancia, pero no creo que para el resto de españoles que nunca han viajado a Sudamérica, el Perú signifique mucho más que esto. Es triste darse cuenta tan de golpe, de todas las cosas que uno no sabe acerca del mundo en el que vive. A mí me ocurrió cuando llegué y en seguida empecé a ponerle remedio. En estos últimos meses Perú ha adquirido para mí un interés de dimensiones casi místicas. Explorar su diversidad cultural se ha convertido en una tarea mucho más importante que aquella que vine a hacer, y este blog en el medio para poder reflejar lo que aprendo en mi camino.

Este camino de descubrimiento, me ha llevado a asombrarme muchas veces de algunas reacciones de la gente peruana ante mis cuestiones. Estas cuestiones han abarcado temas como la colonización española, la Guerra con Chile y el tema de este post: Mario Vargas Llosa. Antes de continuar, debo decir que este autor se encuentra entre mis  favoritos desde hace muchos años. Sus novelas han tenido siempre amplia representación en  las estanterías de mi casa, y  corro a hacerme con cada nuevo libro suyo publicado. He vivido además incrédula los últimos cinco años, ante el hecho de que no le dieran el Premio Nobel, hasta que lo recibiera por fin en el 2010. La prosa de sus libros me resulta sugestiva y amena, y me parece imposible no amar alguna de sus histórias. Desde luego no es por nada que ha recibido el galardón más importante de las letras. Él es un peruano adorado y prolífico en España. Un intelectual muy presente en el medio periodístico, cuyas opiniones son siempre tenidas en cuenta. Y debe haber una parte de mí que le considera un poco español, porque ahora que lo pienso, había algo patrio en la alegría que me invadió cuando anunciaron su Nobel,una especie de orgullo nacional, o quizás solo fuera un: "le han dado un Nobel a nuestra lengua otra vez".


Lo paradójico es que, a pesar del patriotismo que impregna Perú, una parte de la población de su país no lo considera como tal. En Perú, sacar una bandera al balcón no quiere decir que seas conservador, ni de derechas, si no que estás orgulloso de tu cultura, de tu pasado y de tu patrimonio histórico y artístico. Es algo que se siente en las calles...es toda esa gente intentando recuperar las tradiciones andinas para incorporarlas a la vida actual, es el orgullo por la gastronomía, la música, el folklore, sus literatos... sin embargo, siempre que le  preguntaba a alguien por su último premio nobel la respuesta no era tan entusiasta como yo la esperaba.

 Quise entonces, poner punto y final a mi asombro con esa frase tan manida, pero tan cierta que dice que "nadie es profeta en su tierra".  Pero de pronto no fue suficiente, porque intuía que algo más tenía que haber detrás de esa indiferencia y falta de emoción. Si no he parado de sentir la presencia de Jose María Arguedas y de Cesar Vallejo desde que vine, además de un sin fin de personajes ilustres e históricos peruanos, ¿porqué no ha ocurrido lo mismo con Vargas Llosa? ¿porqué me costó encontrar sus novelas en la última feria del libro en Lima? Fui a por respuestas, pregunté y entonces entendí, que un hombre puede ser muy bien valorado por su trabajo, pero que es por sus ideas por lo que será recordado y señalado.

A Vargas Llosa sus palabras le han hecho querido y reconocido en todo el mundo, pero también odiado y rechazado por una parte del país que le vio nacer. Y ya sabemos cuál es el precio del éxito, el mismo número de personas que te quiere suele igualar al que te desprecia. En las entrevistas que he grabado he hecho hablar a personas de diferentes edades, cada una me ha dicho lo que pensaba y todas tienen razón. Siempre puedes elegir  la dimensión humana bajo la que prefieres  juzgar a los demás. Después de vivir en Perú yo ya no veo de igual manera a este escritor, pero dejadme que os diga que: volveré a correr para conseguir su última novela.

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