¿INDIOS O ESPAÑOLES?
Hay una vivencia que experimenté de manera continúa los dos primeros meses que viví en Perú de la que nunca he hablado. Lo haré ahora, pero ya aviso de que el tema es tan vasto por su inmensidad temporal y su repercusión histórica, que esta reflexión deberá ser necesariamente superficial. Sólo leyendo el título de este post, ya habréis adivinado que ni siquiera intentaré ser imparcial en él. Vaya por delante, que siento si hiero ciertas sensibilidades.
Porque los dos primeros meses en Perú ser española adquirió para mí un sentido que nunca antes había tenido.De pronto me encontraba a miles de kilómetros de España, pero para mi alegría todo lo que veía, tenía mucho más que ver con mi cultura que ninguno de los lugares europeos en los que había vivido anteriormente. Yo ya había estado allí.
Pasados los primeros días, la misma pregunta asomaba a mi cabeza: ¿quienes son estas personas? españoles no son, pero hablan mi idioma y profesan la religión dentro de la cual crecí, e indios tampoco son por el mismo motivo. Creo que fue ahí dónde empecé a darme a cuenta de la gravedad que implicaba esa falta de respuesta. Las siguientes semanas no sin poca ingenuidad por mi parte, me dediqué apreguntar a amigos y compañeros peruanos si sentían más españoles o inkas. La mayoría me dijo: "mestizo", algunos "definitivamente Inka" y ninguno "español" pero todas estas respuesta me las decían en ... castellano. No lograba entender cual era la identidad de la gente que tenía delante, preguntaba explícitamente sobre estos temas, pero las respuestas siempre eran confusas. Fue ahí cuando empecé a sentir (lo de pensar ha venido mucho después)lo que habían supuesto 300 años de colonización española. Sentía algo asi como: "¿qué?" "¿yo?" "¿mi pais?" "¿mis antepasados?" "¿mi lengua?" "no..." y entonces la pregunta ahora era "¿quien soy yo?
Cuando conocía a algún peruano y a mi respuesta de "soy española" me contestaban "ah! la madre patria! nunca supe si lo decían con ironía o con amor. Y para mí misma pensaba: "¿la madre patria? sí, la misma que os jodió hace 500 años" Sentía también unas ganas terribles de aclarar que yo no era descendiente de la familia de Pizarro, ni de la de Hernán Cortés y que todo ese asunto de la colonización me daba asco. Pero en realidad nunca hizo falta que dijera esto, porque a pocas personas conocí que albergaran verdadero resentimiento por unos hechos pasados que nada tenían que ver con los problemas del presente. Además, con el tiempo y para "gran alivio" mio, descubrí que el odio peruano se concentraba sobre todo en la Guerra con Chile, hasta el punto de que llegué a conocer a gente que me afirmó que los 5 años de conflicto chilenos fueron más crueles que los 300 de desvarío colonizador.
Y sin embargo, los primeros meses en latinoamérica, ¡cuánto deseé no ser española! y qué avergonzada me sentía de la escasa información que en mis años escolares me habían dado sobre el tema. Resumiré este punto, no daré rodeos: en España hoy por hoy a nadie le interesa lo que pasó hace 500 años en latinoamérica ni sus consecuencias. Pero que nadie se ofenda, porque por no importarnos, no nos importa ni lo que ocurrió hace 60 años en nuestro propio país. De la colonización, los españoles no opinamos ni que fue buena ni mala, más allá de un simple acontecimiento histórico que por obligación hay que estudiar. Y si no nos importan los muertos que yacen bajo nuestros pies tras 40 años de dictadura, como para inquietarnos por el reguero de sangre que dejaron nuestros antepasados en el nuevo continente hace medio siglo...Los Inkas, Mayas y Aztecas son hoy en día para nosotros algo enigmático y exótico que aprendemos a través de fascículos de kioskos y series de dibujos animados. Un reclamo turístico asociado al placer de playas paradisíacas, buenas comidas y lujosos hoteles, rara vez pensamos en ellas como: "aquellas civilizaciones a las que exterminamos".
Y sin embargo, los primeros meses en latinoamérica, ¡cuánto deseé no ser española! y qué avergonzada me sentía de la escasa información que en mis años escolares me habían dado sobre el tema. Resumiré este punto, no daré rodeos: en España hoy por hoy a nadie le interesa lo que pasó hace 500 años en latinoamérica ni sus consecuencias. Pero que nadie se ofenda, porque por no importarnos, no nos importa ni lo que ocurrió hace 60 años en nuestro propio país. De la colonización, los españoles no opinamos ni que fue buena ni mala, más allá de un simple acontecimiento histórico que por obligación hay que estudiar. Y si no nos importan los muertos que yacen bajo nuestros pies tras 40 años de dictadura, como para inquietarnos por el reguero de sangre que dejaron nuestros antepasados en el nuevo continente hace medio siglo...Los Inkas, Mayas y Aztecas son hoy en día para nosotros algo enigmático y exótico que aprendemos a través de fascículos de kioskos y series de dibujos animados. Un reclamo turístico asociado al placer de playas paradisíacas, buenas comidas y lujosos hoteles, rara vez pensamos en ellas como: "aquellas civilizaciones a las que exterminamos".
Pero aquí sólo me apetece hablar de un noventa por ciento de lo que fue la Conquista y colonización de las Americas, a saber: Esclavos africanos muriendo a cientos en las bodegas de los barcos que los llevaban a trabajar al nuevo mundo,suicidios de indios que preferían ver morir a sus hijos en sus propias manos que torturados por el patrón, un sesenta por ciento de nativos menos en las tres primeras décadas, caudillos gobernando a su antojo, extirpación de idolatrías, evangelización, imposición de una lengua, desaparición de otras, hogueras, riquezas desmedidas y desmedidos castigos. Cualquier tonto del pueblo mas perdido de España podía obtener su pedazo de tierra con todos sus indios dentro...
Pero con el tiempo mi complejo colonizador, dió paso a otra mirada que se producía a la par que descubría Perú. De una forma intuitiva empecé a entender algunas cosas con las que antes me había indignado. Ese culpa dio paso a una sed aventurera imaginaria que podía empezar en cualquiera de los lugares a los que yo llegaba por primera vez. Leí las palabras pronunciadas por los descubridores y colonizadores del Nuevo Mundo a su llegada y para mi horror y contradicción las entendía perfectamente, porque viendo los paisajes peruanos, ¿quien puede llegar por primera vez a un lugar así y no desear que sea suyo ?
Pizarro y sus continuadores fueron malos, malvados,inmorales o simplemente hombres de la época. Parece ser que a América llegó lo peor de Europa, los que nada tenían que perder, muchas personas incultas, bárbaros de baja estofa. Cómo si no, puede entenderse que hubiera tanta gente considerando a millones de personas como animales menos dignos de buen trato que el perro más sarnoso de la calle. Pero no seamos ingenuos tampoco queriendo pretender que lo gobiernos de los Inkas, Mayas y Aztecas fueron mejores en sus procedimientos de sometimiento al pueblo. Me hace gracia esa visión romática que algunos peruanos a los que escuché tenían del Tahuantinsuyo, como si esas civilizaciones hubieran sido menos salvajes en sus ritos, costumbres y métodos de castigo que los españoles.
A veces odié a Pizarro, es verdad pero a veces "lo amé", aunque nunca se lo he dicho a nadie. Pasé de detestar la idea de que fueron los españoles a sentir consuelo por ello.Sobre todo cuando estaba en el hospital explicándole al médico peruano que me atendía, lo que me pasaba. Al salir de la consulta recuerdo que pensé: "gracias" Pizarro por venir e imponer la lengua en la que este médico me acaba de entender. Cuando discutía con amigos, cuando alguien me preguntaba que qué tal estaba, inmersa en ese familiar ritmo de vida latinoaméricano, me decía: "si no hubieran sido los españoles, que sería ahora de mí en este lejano continente..." y una punzada de remordimiento se apoderaba de mí.
“(…)Y porque toda la gente que huir podía se encerraban en los montes y subía a la sierra huyendo de hombres tan inhumanos, tan sin piedad, y tan feroces bestias(…)enseñaron y amaestraron lebreles, perros bravísimos que en viendo un indio, lo hacían pedazos en un credo, y mejor lo arremetían a él y lo comían como si fuera un puerco”
Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Bartolomé de las Casas.
Plaza de Armas de Lamas (Región de San Martín)
Este blog cuenta una historia, mi vida en Perú y lo que pasó después, puedes leerla desde el INICIO.
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Yo ahora vivo en Senegal y lo cuento en este otro blog al que también te puedes asomar:
